El mejor libro para este Sant Jordi

Un año más, el Día Internacional del Libro inundará las calles de las principales ciudades catalanas con parejas que alimentarán sus corazones regalándose rosas y con lectores que engrandecerán sus espíritus comprando libros. Es una jornada fundamental para la industria editorial. Se venden casi tantos ejemplares en un solo día que en todo el resto del año, y por eso, desde la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña/Associació Col.legial d’Escriptors de Catalunya –que el 23 de abril tendrá su propio stand en la Plaza Villa de Madrid, 6 (esquina Calle Canuda), en el que se firmarán sus libros hasta una cuarentena de autores repartidos a lo largo del día-, queremos recomendaros algunos títulos. Pero, ¡atención!, aquí vamos a hablar de literatura, de literatura de calidad, y no dedicaremos ni un solo renglón a los llamados ‘autores oportunistas’, esto es, a quienes aprovechan estas fechas para hacer su agosto publicando un libro carente de interés. Aquí respetamos la literatura y sólo prestamos atención a los títulos de primera categoría.

-Panorama internacional

De todas las novelas venidas desde otros territorios, quizá valdría la pena destacar, por su calidad y por su profundidad, la del estadounidense Denis Johnson, ‘Sueño de Trenes’ (Literatura Random House), una hermosísima mirada a la gestación del gran imperio americano a través de la vida de un jornalero en los albores del siglo XX, y la del israelí David Grossman, ‘Gran Cabaret’ (Lumen/Edicions 62), una historia que salta del humor a la seriedad al narrarnos la historia de un cómico que se ve obligado a recordar su propio pasado. También merecen  nuestra atención la novela ‘Número Cero/Número Zero’ (Lumen/Rosa dels Vents), en la que el semiólogo Umberto Eco reflexiona sobre la decrepitud de la prensa, y ‘El barrio’ (Seix Barral), la última entrega del que quizá sea el mejor escritor, o al menos uno de los mejores, surgido en la Europa de los últimos años: el portugués Gonçalo Tavares.

En el panorama hispanoamericano, convendría dedicar unas líneas a dos libros muy distintos en la temática, pero muy similares en la calidad. Uno es la no-ficción ‘El hambre’ (Anagrama), en la que el argentino afincado en Barcelona Martín Caparrós nos cuenta sus investigaciones sobre el drama más importante de cuantos está atravesando la Humanidad: la desigualdad en el acceso a los alimentos. En la otra mano, destacar la novela ‘Racimo’ (Literatura Random House), en la que el chileno Diego Zúñiga recupera un antiguo caso de secuestros y asesinatos de menores en su país natal.

 

-Panorama español

La escritora navarra Dolores Redondo cerró hace poco su exitosa ‘Trilogía del Baztán’ con la novela  ‘Ofrenda a la tormenta/Ofrena a la tempesta’ (Destino/Columna), ocasión fenomenal para quienes, no habiéndolo hecho todavía, quieran adentrarse en una de las sagas negrocriminales más importantes de los últimos años. También continúa con su serie la escritora madrileña Almudena Grandes, que a finales del año pasado entregó la tercera parte de sus ‘Episodios de una guerra interminable’, en los que hace un repaso a los años del franquismo desde la perspectiva de la resistencia político-militar. En esta ocasión, la novela se titula ‘Las tres bodas de Manolita’ (Tusquets) y, como ocurre siempre con Grandes, el disfrute está asegurado.

Ahora bien, si somos de esos lectores que buscamos una narrativa de corte poético, tendremos que acercarnos a ‘Distintas formas de mirar el agua’ (Alfaguara), un hermosísimo relato de Julio Llamazares en el que nos habla, casi de un modo autobiográfico, de los desarraigados que regresan a sus antiguos hogares. Asimismo, convendría echar un vistazo a ‘Lo que a nadie le importa’ (Literatura Random House), del joven escritor madrileño Sergio del Molino, novela en la que se habla del vacío que sigue causando en las familias el ‘pacto de silencio’ realizado en este país tras el franquismo.

 

-Panorama catalán:

Lógicamente, tenemos que empezar esta sección rindiendo un homenaje a la escritora y periodista Margarita Rivière, cuya muerte nos golpeó a todos hace escaso tiempo. Su testamento literario es ‘Clave K’ (Icaria), una novela escrita hace quince años en la que denunciaba los escarceos económicos de la clase dirigente catalana. En aquel momento, las editoriales no se atrevieron a publicarla, pero ahora, cuando el latrocinio de nuestros políticos es ya una evidencia, la novela adquiere más relevancia que nunca. Otros libros cercanos a la realidad que pueden ayudarnos a comprender nuestra sociedad, y que han sido escritos por autores catalanes –o, cuando menos, residentes en Cataluña-, son ‘El impostor’ (Literatura Random House), en la que Javier Cercas cuenta su investigación sobre el falsario Enric Marco, el hombre que aseguró haber estado en Mauthausen cuando, en verdad, sólo estuvo en Alemania para trabajar en la industria bélica de aquel país; ‘También esto pasará/També això pasarà’ (Anagrama/Amsterdam) de la escritora Milena Busquets, novela que no puede ser leída sin pensar constantemente en el fallecimiento de su propia madre, la editora Esther Tusquets; y ‘Malas palabras’ (Lumen), de Cristina Morales, unas falsas memorias escritas por Santa Teresa de Jesús, religiosa de quien celebramos este año los quinientos años de su nacimiento.

En un ámbito de ficción más pura, cabría destacar la novela del argentino residente en Barcelona Matías Néspolo, ‘Con el Sol en la boca’ (Libros del Lince), en la que se nos cuenta una historia sobre un grupo de chicos que descubren el pasado dictatorial de su país al adentrarse en la historia de sus propias familias. Por otra parte, tras varios años de silencio, la cuentista Cristina Fernández Cubas publica la compilación de relatos ‘La habitación de Nona’ (Tusquets), en el que una vez más nos demuestra que sigue siendo, probablemente, la mejor representante viva del género breve. También son destacables ‘Alguien como tú/Algú como tú’ (Planeta), novela con la que Xavier Bosch se alzó con el Premio Ramon Llull y en el que se narra la historia de amor entre un galerista parisino y una joven barcelonesa; y ‘La voz de la sirena/La veu de la sirena’ (Lumen/Edicions 62), en la que nuestra gran escritora Carme Riera inventa una nueva versión del mítico cuento de Andersen.

Por último, y cómo no, un poco de poesía: Joan Margarit publica ‘Des d’on tornar a estimar’ (Proa), un ejercicio de inteligencia emocional que contiene una belleza deslumbrante, y Pere Gimferrer hace lo propio con ‘El castillo de la pureza/El castell de la puresa’ (Tusquets/Proa), su vuelta a los versos tras trece años sin publicar un libro de poesía en catalán.

(Artículo publicado en la página de la ACEC el 20 de abril de 2015)

 

El gran Denis Johnson

 

A Denis Johnson no le gusta codearse con otros escritores porque, según ha declarado, le parecen personas aburridas. Y lo curioso de esta opinión es que, a tenor de los artículos publicados en torno a su persona, se diría que el aburrido es él. Porque la prensa está construyendo una imagen de este autor basada en el ya cansino –y hasta cómico- concepto de ‘escritor secreto’. De Johnson se dice que vive apartado del mundanal ruido como J. D. Salinger, que su pasado alcohólico y toxicómano lo emparenta con Charles Bukowski, que su prosa es tan árida y viril como la de Ernest Hemingway, y que su narrativa rebosa tanta calidad –y minuciosidad- como la de Robert Walser. Pero lo cierto es que esta cantinela, además de monótona, es falsa. Denis Johnson vive perdido en algún lugar de la América Profunda, de acuerdo, y no concede demasiadas entrevistas porque ‘evito toda posibilidad de hacer el ridículo’, pero lo cierto es que también disfruta reuniéndose con sus seguidores y dando charlas en talleres de escritura. Y son estos oyentes los que, saltándose los tópicos de la prensa tradicional, retratan en sus blogs a un Johnson que podríamos catalogar de auténtico cachondo mental. En esas charlas, el escritor habla del gusano de las botellas de mestal y del sabor de las hamburguesas de McDonald’s; dice que la única diferencia entre su poesía y su prosa es que la primera es un conjunto de líneas discontinuas y la segunda, pues de continuas, y bromea asegurando que sólo ha leído un libro en su vida, ‘Bajo el volcán’, y que encima no lo entendió.

Así pues, Denis Johnson no cuadra con la imagen de ‘autor secreto’ que tanto gusta a los letraheridos, pero sí que encaja con la de escritor minucioso que entrega a sus editores unos libros de una belleza extraordinaria. Sus novelas han cautivado a Philip Roth, Raymond Carver, Richard Ford, Robert Stone y otros literatos de la misma talla, y aunque sus poemarios continúan inéditos en nuestro país, también lo sitúan en la cima de la cadena lírica norteamericana. Hasta la fecha, aquí se han publicado su libro de relatos ‘Hijo de Jesús’ (Debolsillo, 2003), que fue llevado al cine por Alison Maclean en una cinta en la que Johnson hacía un cameo encarnando a un hombre que llega a un hospital con un cuchillo clavado en el ojo -otra prueba de su sentido del humor-, y sus novelas ‘Ángeles derrotados’ (Anagrama, 2009), protagonizada por una madre soltera que viaja por los márgenes Estados Unidos junto a un delincuente; ‘Que nadie se mueva’ (Mondadori, 2012), una noir de corte pulp sobre un hombre acosado por las deudas; ‘El nombre del mundo’ (Mondadori, 2003), el descenso a los infiernos de un profesor que ha perdido a su mujer y a su hija; y  ‘Árbol de humo’ (Mondadori, 2008), seiscientas páginas sobre la Guerra de Vietnam en las que el autor se centra antes en el destino individual de quienes conocieron el horror que en el alegato político o antibelicista.

Ahora Johnson reaparece con ‘Sueños de trenes’, una nouvelle publicada originariamente en 2002 en ‘The Paris Review’, merecedora de los premios O’Henry y Aga Khan y finalista del Pulitzer. La historia reconstruye el mito americano a partir de un pionero que ni siquiera tiene conciencia de serlo. El protagonista, Robert Grainier, es un jornalero anodino que recorre la primera mitad del siglo XX trabajando en compañías ferroviarias y en aserraderos, y que consigue comprar media hectárea de tierra donde levanta una cabaña y una familia. Un incendio termina con su felicidad, matando a su esposa y apartando a su hija de su lado, y convierte a este hombre en un ser solitario que ve pasar ante sus ojos el despertar industrial de Estados Unidos. Atrás queda la época de las grandes llanuras y las leyendas del Lejano Oeste, y delante se abre un mundo dominado por las máquinas que Grainier, empeñado en seguir viviendo en su cabaña, conocerá de refilón. La historia no tiene más, es así de simple: un hombre ante un mundo cambiante, ante un imperio que florece, ante una nueva civilización que ya no lo necesita. Por tanto, una novela sobre el Far West que carece de la épica del Far West –género que resurge en nuestros días, con libros como ‘Justicia poética’ de Elliott Murphy (Tropo), ‘El monstruo de Hawkline’ de Richard Brautigan (Blackie Books) o ‘Un mal día para nacer’ de Courtney Collins (Lumen)-, o si se prefiere, una elegía sobre la desaparición de un estilo de vida comparable en temática y calidad a las de Flannery O’Connor o Cormac McCarthy. En definitiva, un libro llamado a convertirse en un clásico del siglo XXI.

 

‘Sueños de trenes’

Denis Johnson

Traducción de Javier Calvo

Literatura Random House

144 páginas, 14,90 euros

 

(Artículo publicado en el suplemento 'Cultura/s' de La Vanguardia el 21 de febrero de 2015).