Luna Miguel: En guerra constante

Pocas escritoras han soportado tantos comentarios machistas como Luna Miguel. Publicó su primer poemario a los 18 años y su carrera despegó con tanta fuerza que enseguida llegaron las envidias... y las bromas. Algunos periodistas escribieron que era ''insultantemente joven'', ''un producto de los 'selfies' y las redes sociales'' y ''carne de revistas de tendencias'', e incluso hubo quien afirmó: ''Su belleza eclipsa su obra''. Por suerte, mientras unos se fijaban en la mujer, otros leían su libro. Y la aplaudían. Ahora Luna Miguel aparca momentáneamente la lírica para lanzarse a la narrativa. Publica El funeral de Lolita (Lumen), una novela protagonizada por una treintañera que recuerda la época en que, siendo adolescente, mantuvo una relación con su profesor de Literatura.

YO DONA. Quiero empezar con una pregunta muy directa: ¿se ha sentido alguna vez la Lolita de la literatura española?

Luna Miguel Me lo hicieron sentir. Durante mucho tiempo me atacaron por ese lado. De hecho, llegó a publicarse un titular en el que, directamente, me llamaban Lolita. Como es evidente, nunca me he sentido identificada con ese nombre y, además, me molesta que lo usen con la evidente intención de aplastar a una mujer joven que tiene ambición en la vida.

Pocas escritoras han sufrido tantos ataques como usted…

A la argentina Pola Oloixarac le ocurrió lo mismo cuando publicó Las teorías salvajes. En las reseñas había constantes alusiones a su aspecto. Todo esto demuestra que no solo te odian por ser joven, sino también por hacer bien tu trabajo. Y encima añaden su mirada lasciva.

Antes de empezar a publicar, ¿se imaginaba que el mundo literario sería tan cafre?

No. Pero lo asimilé cuando todo aquello empezó a pasar. Recuerdo que, con 13 años, asistí a un recital de Miriam Reyes en la Biblioteca Pública de Almería y pude escuchar una conversación en la que otros poetas, algunos de ellos profesores en mi instituto, hablaban de sus tetas. Yo había acudido al evento porque admiraba su trabajo; ellos habían ido para mirar su cuerpo

.En el mundo de la poesía hay muchas autoras jóvenes y poquísimas maduras.

Siempre ha sido así. Las mesas de poetas emergentes en los festivales suelen estar compuestas por mujeres jóvenes, pero las de consagrados solo tienen a hombres mayores. Eso no es casual, es algo provocado. De hecho, todas las escritoras jóvenes sabemos que hay un organizador de festivales que siempre pide al hotel que nos aloje en las habitaciones contiguas a la suya. Estas cosas pasan... y seguirán pasando.

Estas denuncias que usted hace, ¿le han traído consecuencias?

Sí, a veces me escriben escritores o programadores advirtiéndome de que voy por mal camino, de que no me volverán a invitar a actos, de que estoy más guapa calladita. Pero no me preocupa. Si no quieren invitarme, que no lo hagan. Hay muchos sitios donde recitar.

La protagonista de su novela, una mujer de 30 años que en su adolescencia mantuvo una relación con un hombre mayor, pregunta a una amiga embarazada: «¿Tienes miedo? (...) De ser madre de una niña. Una niña que en 15 años será como éramos nosotras y sufrirá como sufrimos nosotras». Es una visión muy pesimista sobre la evolución de la sociedad...

Pero, ¡cuidado!, yo no coincido con la opinión de mi personaje. A mí me parece que han cambiado muchas cosas. Cada vez hay más festivales con mujeres en la organización y las compañeras nos apoyamos mutuamente, cosa que antes no ocurría.

Pero hace dos años Facebook censuró su cuenta al descubrir que usted había colgado la portada de El dedo (Capitán Swing, 2016), un libro sobre la masturbación femenina. ¿Realmente cree que las cosas están cambiando?

Bueno, tal vez no tanto, pero al menos ahora las mujeres somos conscientes de estos problemas. Y los denunciamos. Entre todas hemos tejido una red de seguridad que hace que, si haces público un abuso de ese tipo, la sociedad crea en ti.

¿Cómo se documentó para escribir El funeral de Lolita?

Durante algún tiempo escribí artículos y ensayos breves sobre el tema, y los publiqué en PlayGround [revista digital en la que trabaja]. Entonces empecé a recibir correos de chicas que habían mantenido relaciones con hombres bastante más mayores que ellas.

¿Más de los que esperaba?

Sí, muchos más. Pero es que la relación entre una chica joven y un hombre mayor es muy común. Me atrevería a decir que el 70% de mis amigas del instituto y la universidad han tenido alguna con un hombre que las superaba en edad 15 o 20 años. De ahí que decidiera escribir una novela en la que la voz principal fuera la de una de estas lolitas, no la del hombre.

¿Qué buscan ellas y ellos al iniciar este tipo de relaciones?

En el caso de los hombres, poder; en el de las adolescentes, experimentación. Por tanto, ellos quieren controlar y ellas, aprender. Pero la responsabilidad siempre recae sobre el adulto, por razones obvias. De ahí que Humbert Humbert [protagonista de la novela Lolita, de Vladimir Nabokov] sea un indeseable.

(Entrevista publicada en Yo Dona el 10 de noviembre de 2018).