Dubrovnik: el peso de la ficción.

Hace más de cinco siglos, cuando la estabilidad europea se veía amenazada por el avance del Imperio Otomano, los habitantes de la desaparecida República de Ragusa (Dalmacia), desprovistos por aquel entonces de un ejército propio, decidieron ofrecer un tributo al sultán turco a cambio de que no les invadiera. Aquella estratagema dejó boquiabiertos a los estados vecinos y otorgó a los ragusinos la fama de buenos negociadores y mejores diplomáticos. Pero la astucia de aquellos hombres iba más allá, porque también crearon una ley por la que se prohibían a sí mismos vestir lujosamente, con la intención de que los otomanos creyeran que los 12.500 ducados que pagaban a cambio de evitar la guerra suponían un esfuerzo mayúsculo para la economía local. Y, aunque estas dos argucias fueron cayendo en el olvido a medida que avanzaban los siglos, en la actualidad se han convertido en uno de los argumentos más esgrimidos por los habitantes de Dubrovnik –antigua Ragusa- para justificar que la productora HBO eligiera su ciudad como localización para el rodaje de las escenas de Desembarco del Rey (capital de los Siete Reinos) en la fantasía medieval ‘Juego de Tronos’. Y es que, a día de hoy, no existe un solo ragusino que, cuando ve un capítulo de esta ficción televisiva, no piense que él mismo es tan astuto, además de diplomático, como cualquier miembro de la familia Lannister o, mejor, Stark.

Evidentemente, el motivo real por el que la HBO eligió Dubrovnik es el aspecto medieval de su ciudadela, cuya belleza quedó reconocida por la UNESCO cuando la nombró, en 1979, Patrimonio de la Humanidad. Pero el hecho de que su casco antiguo se convirtiera en la localización idónea para dicho rodaje ha servido también de excusa para que los nativos escarben en la Historia a la búsqueda de similitudes entre su propio pasado y el argumento de la saga. Realmente, el impacto que esta serie ha tenido sobre Dubrovnik es tan potente que la Historia real de la ciudad ha quedado soterrada bajo la historia inventada por George R.R.Martin, y hoy resulta difícil caminar por sus calles sin detectar a algún turista más interesado en reconocer los escenarios de la saga que en descubrir el auténtico pasado de la ciudad. Así, la Fortaleza Lovrijenac, la Puerta de Pile, la Calle Santo Domingo, la Iglesia de San Sebastián, la Torre Minceta y tantos otros monumentos han perdido su esencia para adoptar la de la serie, algo que también ha ocurrido –aunque en menor medida- en las otras localizaciones croatas (Split, Klis, Zrnovnica, Baska Voda…) y en los demás países donde se ha rodado algún capítulo: Irlanda del Norte, Escocia, Malta, Marruecos, Islandia y, ahora, España.

De alguna manera, la relación que antaño tuvo Dubrovnik con Venecia, con Hungría, con Austria y con tantos otros estados se entremezcla con la relación que tiene Desembarco del Rey con las Islas del Hierro, con el Muro y, en general, con las regiones imaginarias de ‘Canción de hielo y fuego’, llegando al punto de que la historia de la urbe se ve constantemente reinterpretada a partir de la historia televisada. Por ejemplo, cuando se emitió la 3ª Temporada de ‘Juego de Tronos’, en la que Daenerys Targaryen encabeza la liberación de los esclavos en varias ciudades de la ficción, los ragusinos recordaron que Dubrovnik también fue el primer estado del mundo en liberar a los esclavos. Y fueron más allá al señalar que la leyenda sobre la creación de Croacia, según la cual fue fundada por uno de los Siete Hermanos que abandonaron Centroeuropa a la búsqueda de su tierra prometida, guarda no pocas similitudes con la constitución de los Siete Reinos que conforman el mapa de ‘Juego de Tronos’. Y así podríamos seguir mostrando ejemplos del modo en que la ficción se ha impuesto sobre la realidad, habiendo incluso quien asegura que George R.R. Martin se basó en la historia de la República de Ragusa para inventar su ficción, cuando en verdad el propio autor ha aclarado que se inspiró en la Guerra de las Dos Rosas acaecida en Inglaterra en el siglo XV.

Lógicamente, todas estas traslaciones de la ficción televisiva a la realidad histórica se han convertido en un reclamo para el floreciente ‘turismo de series’. Así, igual que ya existen tours para visitar el Albuquerque de ‘Breaking Bad’, el Hawai de ‘Perdidos’, la Inglaterra de ‘Downton Abbey’ o la Nueva Jersey de ‘Los Soprano’, también están apareciendo –aunque todavía tímidamente- recorridos por el Dubrovnik de los Lannister. Y el gobierno croata, queriendo explotar este repentino filón, ha anunciado que suprimirá los impuestos a todas las productoras que vengan a rodar a su país. Es de suponer que Sevilla –y acaso también Osuna- experimentará una transformación similar a raíz del rodaje de la 5ª Temporada de ‘Juego de tronos’. Los Reales Alcázares y el Palacio Mudéjar, ahora transformados en enclaves del Reino de Dorne, atraerán a los forofos de la serie, algunos de los cuales ya han escarbado en los libros de George R.R. Martin para detectar similitudes entre la orografía, la climatología y la historia sevillanas y la de dicho reinado, creyendo encontrar coincidencias (el calor, las naranjas, las fuentes…) donde acaso no haya más que el deseo de hallarlas. Por otra parte, el alcalde de la ciudad, Juan Ignacio Zoido, afirmó hace poco que la emisión de ‘Juego de tronos’ incrementaría el turismo hasta un 30 por ciento, tal y como supuestamente había ocurrido en Irlanda del Norte y en Croacia. Pero, en realidad, ninguno de esos países ha elaborado estadísticas sobre el impacto turístico de dicha serie, y si no lo han hecho es porque, pese a la existencia de algunos tours temáticos, su repercusión económica es todavía minúscula. Por otra parte, España no es el Reino de Dorne, lugar donde las cosas se arreglan con diplomacia y espadas, porque aquí no hay arreglo posible para nuestro carácter. La prueba de esto se encuentra en el hecho de que la HBO ya ha anunciado que no rodará ni un solo capítulo más en Sevilla. ¿Los motivos? Imagínenselos: grabar en España es demasiado caro y, además, todas las administraciones han tratado de sacar tajada del proyecto. Y no lo digo yo, sino los propios productores de la HBO, David Benioff y Dan Weiss, y de Fresno Film, Peter Welten, quienes han asegurado a los medios que, visto el funcionamiento de este país, a partir de ahora se irán a Marruecos, donde hay localizaciones igual de hermosas y, encima, muchísimo más baratas Lo dicho: España se parecerá a algún reino de ‘Juegos de Tronos’, pero desde luego no a uno donde impere la honradez.

(Artículo publicado en el suplemento 'Cultura/s' (La Vanguardia) en febrero de 2015).